El Salvador

El empate infinito

Felipe González recuerda con emoción el 16 de enero de 1992, fecha en la que asiste a la firma de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra de El Salvador. De aquel día también conserva el recuerdo del intenso frío que soporta en el Castillo de Chapultepec, escenario de la histórica ceremonia.

En 2007 se celebra un acto que conmemora el decimoquinto aniversario de la paz en El Salvador. González participa en el acto junto a Álvaro de Soto, diplomático peruano que había desempeñado el cargo de representante personal del secretario general de la ONU en las negociaciones entre el Gobierno salvadoreño y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

La reflexión del expresidente gira en torno a una convicción: “es mucho más difícil la paz que hacer la guerra”. El Salvador, señala, había caído en un “empate infinito”, una guerra que ninguno de los dos bandos podía ganar. Solo cuando ambos lo comprendieron, fue posible negociar.

Quince años después del fin de la contienda, González defiende pasar página sin perder la memoria: “la amnistía no es amnesia”. Recuperar la memoria es esencial para no repetir los errores y para otorgar a las víctimas la dignidad que merecen.