Durante su visita oficial a El Salvador, Felipe González pronuncia un discurso ante la Asamblea Legislativa del país. Tres años antes, la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec (1992) ponen fin a un conflicto que comienza en 1979.
González analiza los retos a los que se enfrenta El Salvador. Reivindica la independencia del poder judicial y llama a los actores políticos a buscar “ante todo el consenso” para resolver sus diferencias. Hace una defesa de la moralidad pública: empresarios, gobierno y funcionarios deben evitar “la tentación de enriquecerse a costa de los demás” y trabajar con espíritu solidario por un país más cohesionado.
Pone de relieve la implicación de España en el proceso de paz y el asentamiento de la democracia en El Salvador. Tras la creación de la Misión de Observación de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), en 1991, España aporta hasta 150 efectivos del Ejército, encargados de supervisar el cumplimiento del alto al fuego y la desmovilización del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). A esta contribución se suman 140 miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuya labor se centra en apoyar la creación y formación de la nueva Policía Nacional Civil salvadoreña.

