El periodista Manuel Antonio Rico entrevista a Felipe González pocos meses después de llegar a La Moncloa. Al preguntarle sobre una posible mediación de España en el conflicto de El Salvador, el periodista interpreta la sonrisa del presidente como un «gesto de escepticismo». González matiza: no siente escepticismo, sino el peso de llevar años repitiendo lo mismo sobre la guerra civil salvadoreña.
El presidente recuerda unas declaraciones de Omar Torrijos, general y líder de la revolución panameña, quien había augurado que la negociación no llegaría hasta que la cifra de víctimas alcanzase las cien mil. En el momento en el que se realiza esta entrevista el conflicto se había cobrado sesenta y cinco mil vidas. «Un precio demasiado alto», resume González.
A la pregunta directa de si mediaría, González aclara que no quiere que la mediación española se interprete como un deseo de intervenir en los asuntos internos de países «muy fraternos, muy cercanos, pese a la distancia geográfica». Para el presidente hay que hallar, una nueva manera de negociar y, sobre todo, «hay que mantener la esperanza de paz» en El Salvador, Guatemala y Nicaragua.
