El mismo día en que España y Guatemala firman el Acuerdo de Bogotá, Belisario Betancur escribe a Felipe González. El presidente de Colombia trasmite una «inmensa satisfacción» por el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre España y Guatemala. Asegura que el acuerdo refuerza «la solidez de los lazos entre España y América Latina«.
La firma del Acuerdo de Bogotá tiene lugar en la capital colombiana. El anfitrión agradece la labor de Fernando Morán, ministro de Asuntos Exteriores de España entre 1982 y 1985, y de su homólogo guatemalteco, Fernando Andrade. Adicionalmente, agradece la disposición «eficaz, constructiva y generosa» de los gobiernos venezolano y salvadoreño.
El presidente colombiano destaca que aquellas negociaciones han «salvaguardado la dignidad, el decoro y el honor de las partes«. El acuerdo resuelve un conflicto diplomático que se remonta a 1980, cuando las fuerzas de seguridad guatemaltecas asaltaron la Embajada de España en Ciudad de Guatemala. Un grupo de campesinos indígenas solicitan al embajador español ayuda frente a los abusos cometidos por el Ejército guatemalteco y las denominadas Patrullas de Autodefensa Civil. Tras el asalto, el incendio de la Embajada se saldó con 37 victimas mortales.

