Guatemala

La conciencia de un pueblo

Hija del pueblo maya k’iche’, Rigoberta Menchú Tum crece en las montañas de El Quiché y se convierte en una de las voces más reconocibles de la causa indígena latinoamericana.  

Su vida se ve atravesada por la violencia que asola Guatemala durante el “Conflicto Armado Interno”. Su madre es víctima de torturas y su padre pierde la vida en 1980 durante el asalto y posterior incendio de la Embajada de España en Ciudad de Guatemala. 

Rigoberta inicia una campaña de denuncia pacífica contra el régimen guatemalteco y las sistemáticas violaciones de los derechos humanos cometidas por el Ejército y las denominadas Patrullas de Autodefensa Civil. Desde el exilio, Menchú lleva al mundo el relato de su comunidad. Su testimonio queda recogido en “Me llamo Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia” (1983). La obra alcanza una amplia difusión internacional y contribuye a dar visibilidad al sufrimiento, la lucha y la resistencia de los pueblos mayas. 

En 1992, el mismo año en que se conmemoraba el V Centenario de la llegada de los europeos a América, recibe el Premio Nobel de la Paz por su lucha a favor de la justicia social y el reconocimiento de los derechos indígenas. 

Con los fondos de aquel galardón impulsa la Fundación Rigoberta Menchú Tum, que comienza a trabajar en Guatemala a finales de 1993. La institución presta apoyo al proceso de retorno de los guatemaltecos que habían buscado refugio en México durante la guerra civil. En la actualidad, la Fundación continúa desarrollando su labor en defensa de los derechos de los pueblos indígenas, la promoción de la educación y la justicia, y el fomento de una cultura de paz.