Guatemala

Caben las cosas más pequeñas

Considerado maestro de la brevedad, Augusto Monterroso eleva el cuento a una expresión literaria de primer orden. Con su obra demuestra cómo el ingenio y el humor pueden concentrarse en apenas unas líneas.  

Nace en 1921 en Tegucigalpa (Honduras). Al alcanzar la mayoría de edad, Monterroso adopta la nacionalidad guatemalteca. Este es el país en el que desarrolla su formación y comienza su actividad intelectual y política. Participa activamente en la Revolución de Octubre de 1944. Con el gobierno de Jacobo Árbenz, presidente de Guatemala entre 1951 y 1954, es destinado al consulado de Guatemala en México. El derrocamiento de Árbenz en 1954 marca el inicio de su exilio, que lo lleva a residir en países como México, Chile y Bolivia. 

Monterroso construye una obra compuesta por cuentos, fábulas y ensayos. Su escritura, irónica y precisa, encierra tras su aparente sencillez una profunda reflexión crítica sobre el poder y la naturaleza humana. Títulos como “Obras completas (y otros cuentos)” (1959), “La Oveja negra y demás fábulas” (1969) o “Lo demás es silencio” (1986) consagran su carrera literaria. Su nombre queda ligado para siempre a “El Dinosaurio” (1959). Con tan solo siete palabras, es considerado uno de los cuentos más breves de la literatura universal: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. 

En el año 2000 recibe en Oviedo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. En su discurso, el escritor reivindica con ironía su oficio: “el campo de la literatura es tan amplio que en él caben hasta las cosas más pequeñas”. Además, confiesa una aspiración modesta y conmovedora: ocupar algún día “media página en el libro de lectura de una escuela primaria de mi país”.