La fotografía de Felipe González, Jaime Paz Zamora e Inocencio Arias, tomada durante una visita oficial a Bolivia, refleja la dimensión política que España quiso imprimir a la conmemoración del V Centenario. El Gobierno español concibe 1992 como una gran oportunidad para proyectar internacionalmente la imagen de una España moderna y democrática, y promover la consolidación de la Comunidad Iberoamericana de Naciones. En esa estrategia, la cultura y la cooperación se convirtieron en instrumentos fundamentales de su acción exterior.
Nacido en Cochabamba en 1939, Paz Zamora es uno de los fundadores del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Tras las elecciones presidenciales de 1989, en las que obtuvo el tercer puesto, logra acceder a la presidencia gracias al denominado Acuerdo Patriótico. Este pacto entre el MIR y Acción Democrática Nacionalista (ADN) permite su elección como presidente de la república de Bolivia, cargo que desempeña entre 1989 y 1993.
El gobierno de Paz Zamora mantiene una política económica de signo neoliberal, pero se distingue por una mayor atención a las reivindicaciones de los pueblos indígenas. En este ámbito, destaca el reconocimiento de los derechos de las comunidades indígenas en respuesta a la Marcha por el Territorio y la Dignidad de 1990. Los pueblos indígenas de las tierras bajas recorrieron a pie durante más de un mes el trayecto entre la Amazonía beniana y La Paz para exigir el reconocimiento político de sus territorios y el respeto a sus derechos. Como resultado, el Ejecutivo reconoce por decreto los primeros territorios indígenas del país: un hito histórico que abre el camino a posteriores avances jurídicos a favor de las comunidades indígenas. Este proceso culmina con la Constitución de 2009, que consagra el reconocimiento de la propiedad comunitaria del “territorio indígena originario campesino”.
Además, en 1991 Bolivia ratifica mediante ley el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), relativo a los derechos de los pueblos indígenas y tribales. Asimismo, durante su mandato se impulsa la creación del Fondo Indígena, organismo internacional de carácter multilateral con sede en La Paz.
A su lado, en representación española, se encuentra Inocencio Arias, entonces secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, el área encargada de las relaciones entre España y con la región. Diplomático de dilatada carrera, Arias había tenido en la embajada de España en Bolivia uno de sus primeros destinos.

